Salud / Promoción y cuidados de la Salud / Enfermedades Transmisibles /

Fiebre amarilla

La Fiebre Amarilla es una enfermedad viral que se transmite a través de la picadura de mosquitos hematófagos infectados previamente por el virus, perteneciente a la familia Flaviviridae.

Consultar vacunatorios provinciales contra la fiebre amarilla

Manifestaciones clínicas

Las manifestaciones clínicas son variables y van desde formas asintomáticas, pasando por formas leves con sintomatología inespecífica, hasta la fiebre hemorrágica clásica.

El período de infección aparece 3 a 6 días después de la picadura del mosquito. El comienzo es abrupto, y el paciente presenta fiebre mayor de 39 grados, escalofríos, cefalea, náuseas, mareos, malestar general y dolor muscular, congestión facial. Este período dura de 3 a 6 días y el paciente se encuentra virémico, por lo que puede ser fuente de infección para mosquitos. Un 15% de las personas desarrollan una forma grave de la enfermedad que incluye sangrados, shock, falla de órganos, y, en algunos casos lleva a la muerte.

Vacunación

La principal medida de prevención contra la fiebre amarilla es la vacunación de las personas que viven en zona de riesgo, especialmente aquellas en estrecho contacto con la naturaleza (profesiones y trabajos en áreas selváticas/boscosas). Además, debe valorarse adecuadamente el riesgo de adquirir la infección de los viajeros que ingresan o salen de zonas endémicas o epidémicas. En Sudamérica, tienen especial riesgo las personas que desarrollen actividades recreativas como pesca y/o campamento a orillas de cursos de agua dentro de estas áreas.

La vacuna contra la Fiebre Amarilla es segura y asequible, y proporciona una inmunidad efectiva contra la enfermedad en 80-100% de los vacunados al cabo de 10 días, y una inmunidad del 99% al cabo de 30 días. Una sola dosis es suficiente para conferir inmunidad y protección de por vida, sin necesidad de dosis de refuerzo. Los efectos adversos graves son raros.

La misma está contraindicada en los siguientes casos:

  • Personas que presenten enfermedades febriles agudas, con compromiso de su estado general de salud; antecedentes de hipersensibilidad al huevo de gallina y sus derivados y antibióticos como la neomicina y kanamicina;
  • Embarazadas, salvo en situación de emergencia epidemiológica y siguiendo recomendaciones expresas de las autoridades de salud;
  • Inmunodeprimidos por enfermedad (por ejemplo, cáncer, leucemia, personas con VIH/sida. Personas con enfermedades reumatológicas, en especial el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoidea) o por medicamentos;
  • Enfermedad de Addison;
  • Menores de 6 meses;
  • Personas de cualquier edad que padezcan alguna enfermedad relacionada con el timo, o que hayan sufrido su extirpación quirúrgica por cualquier causa.

Precauciones

Se recomienda evaluar individualmente el riesgo epidemiológico de contraer la enfermedad frente al riesgo de aparición de un evento adverso en mayores de 60 años que previamente no han sido vacunados. Asimismo, debe evitarse la vacunación de mujeres que están amamantando, ya que se han comunicado casos sospechosos de transmisión del virus vacunal a sus hijos. A las mujeres en edad fértil, se les recomienda postergar el embarazo por un mínimo de dos semanas después de la vacunación.

Prevención de la picadura de mosquitos

  • Usar ropa adecuada: mangas largas, pantalones largos, de preferencia de color claro, medias y calzado cerrado.
  • Usar sobre la piel descubierta repelentes que contengan DEET entre 15 y 30%. Repita la colocación del repelente cada 4 o 5 horas. No aplicarlo sobre los ojos y la boca. El DEET es seguro durante el embarazo y en niños mayores de 2 meses. Colocarse primero el protector solar, dejar absorver 15 minutos y luego colocar el repelente. Las embarazadas y mujeres lactantes pueden utilizar repelentes que contengan DEET, de acuerdo con la seguridad del producto. La mayoría de los repelentes, incluso los que contengan DEET, pueden usarse en niños mayores de 2 meses. Al aplicarlo en niños evitar colocar en manos, ojos y boca.
  • Usar tul mosquitero (de ser posible impregnado con permetrina) sobre la cama; insecticidas en el interior de las viviendas (derivados del pyretrum): serpentines, espirales, tabletas termo evaporables, aerosoles.
  • En caso de observar un insecto sobre el cuerpo no lo aplaste. Sople enérgicamente para ahuyentarlo.